Las costumbres pesan sobre la columna, las leyes son de hierro; barrotes forjados para retener el deseo. Los países son mentiras para limitarnos, la economía es el feudalismo de la democracia, la ciudad en la arquitectura del miedo.
No hay pasado mejor, no hay futuro inmediato, el presente no existe y el tiempo procede del miedo a no estar dentro de la historia. Pero podemos estar en la historia sin dejar huella en los libros, sabiendo estar en el mundo.
Coleccionando secuelas del siglo XX, todavía y siempre queda un espacio y un instante para la esperanza. Ese hilo que nos mantiene cercanos en la distancia, que a través de una memoria creativa nos trae el calor del aliado, de aquél que cubre nuestra espalda en la batalla, aquél que, bajo un pacto silencioso, sigue caminando a nuestra vera.
Unos sobre el escenario haciendo florecer nuevos espacios, otros con la cámara haciendo viajar los espacios por ondas. Aquél mostrando la belleza de lo invisible; él curando la ceguera de la señora justicia; ella convirtiendo los campos de golf en el lugar de los marginados; ellos viajando a los templos del olvido; nosotros compartiendo la barra del bar de la frontera; vosotros sudando entre sábanas pintadas por Eros; tú, leyendo lo que el otro escribe; yo, imaginando los momentos que nos escribieron, reinventando los momentos que nos quedan, entre caladas cómplices a punto de esbozar esta sonrisa que te hace reír, a un segundo de que la palabra rompa en carcajada...
Mañana me espera otra derrota, sin duda. Pero seguiré caminando...
viernes, 29 de agosto de 2008
Pasos..
Publicado por
Greek
en
7:56
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